Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

domingo, 29 de marzo de 2009




Cerro de San Cristóbal

Cae la tarde envuelta en silencio, en una serena quietud que el alma llena. Los sonidos me llegan envueltos, débiles, apagados por un velo de sol declinante, de luz dorada que todo lo incendia. Medito sobre un montículo de tierra gris, al lado de una carretera solitaria que a la capital conduce, sobre si existe un lugar más bello en el mundo que el valle del Cerro de San Cristóbal. Atrás queda la ciudad con sus prisas y desaires, con sus muros de cemento y sus ruidos, sus vanos ruidos que a nadie contentan. Pienso en si existe algo más bello en el mundo que la Naturaleza de los bosques y las selvas, más bello que estas veredas entre lindes que acotan castaños, helechos y riquezas sin número. Lo bueno, lo mejor, es siempre gratuito: estiro las piernas, cierro los ojos, y disfruto de cada brisa, de cada sonido lejano de aves de crepúsculo que pasan, de cada aroma de castaños, de cada verdor que crepita a mi vera. Y me siento planta, piedra, árbol, un instrumento cualquiera, sin apenas esencia, en la sinfonía de la atardecida, la indescriptible y sempiterna sinfonía del crepúsculo en la serranía de Huelva...

No quiero más. No hay tiempo aquí...

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