Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

domingo, 15 de marzo de 2009


Esponsales edénicos

Mi carne no es mía
si no es en ti,
hada de los bosques,
sirena de los mares,
mujer primera del paraíso,
ojos que hacen crecer el mundo.
Mi piel no es mía
si no es en la tuya,
meseta de montes
de secretas oquedades,
paraíso del alma cansada,
puerto para el marinero
azotado por los besos del viento.
Mi alma no es alma
si no es en ti, por ti,
serena luz del amanecer,
música aérea del silencio marino.
Ahora, en ti, por ti,
este poema se escribe solo,
palabras dictadas por tu boca,
tus ojos, tu voz, tu pelo,
y el eterno encanto original
de las hembras de tu raza de siglos.
Hoy me uno a ti desde siempre,
para siempre,
con tu alma dentro de mi alma,
con la mía en la tuya,
en una entrega ya escrita,
dictada hace siglos,
porque tú y yo fuimos,
somos y seremos
siempre un corazón en marcha,
siempre una sola alma,
bajo un mismo cielo de azul eterno.

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