Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

domingo, 5 de abril de 2009




Elegía a un niño desconocido

Me llega tu imagen de muy lejos,

atravesando cordilleras y mares

que no aparecen en ningún mapa,

gracias a tecnologías digitales

desconocidas para ambos.

No sé tu nombre ni tu edad.

Sólo sé que eras un niño

y que ahora estás muerto.

Te ha muerto una guerra sin nombre,

una de tantas de una larga lista,

así que eres una de tantas noticias,

una más de otra larga serie.

Tampoco tú tendrás nombre nunca,

no te conozco y no sé si quererte

(¡tan poco tiempo duráis las noticias!).

Si no hubieras muerto,

quizá, probablemente,

hubieras terminado matando a otros.

Por eso no sé si te quiero

o si algún día podría recordar

la vida que de ti desconozco.

Pero tú eras niño;

te robaron la vida.

¿Dónde reclamaremos

tus horas no vividas,

tus hijos no nacidos,

tu vejez nunca aprovechada?

¿En qué sección o negociado?

Niño muerto de la pantalla

(una muerte más, no importa nada),

tú ya no has de dolerte nunca,

pero nos dejas aquí con el vacío

de no poder, de no saber quererte.

Cuando sepan los que han de saber

que la muerte de un niño

vale más que la tierra

que su cuerpo recibe,

quizá, ese día (tan lejano),

podamos aprender a amarte.

Ese día el vacío de tu ausencia tendrá sentido.

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