Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

viernes, 22 de mayo de 2009


Las tristes piscinas del otoño

Las tristes piscinas del otoño

cubren sus vasos de verdes algas

y de la ausencia de risas de niños.

El mar entona su eterna cantinela

cubierto de nubes y de un azul extraño.

La playa es un gran reloj de arena

al que el tiempo le roba, uno a uno,

millones de granos y cigarros que fueron.

Al fondo, un gran carguero rompe la línea

que separa el océano del azul cielo.

Ella me mira y creo ver en sus ojos de lluvia

las risas y juegos de otros tiempos,

los cuales sólo el mar guarda en su seno.

En su vientre, la promesa de nuevos ojos

que habrán de vernos envejecer

juntos, siempre juntos,

a la vera de este mar que ahora nos mira,

de este rugiente mar que en verano tanto añoro.

Ella se acerca a mis manos;

su mirada, antes huidiza,

se funde con la mía en una ola,

vivificante ola de risas,

abrazos y juegos de antaño.

Al marcharnos, las crestas del agua

nos despiden bruñidas por el sol cansino.

Ya en la autovía de dos carriles,

de vuelta a lo civilizado,

la observo mientras conduce,

ángel de luz por los caminos del otoño.

En casa, tras llegar del corto viaje,

la sorprendo en el baño llorando:

-¿Qué te ocurre?

-Creo que esta vez he logrado

traerme el mar conmigo.

2 comentarios:

José María JURADO dijo...

emocionante

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Coincido con José María. Yo haría la prueba de convertirlo en un poema en prosa, a ver qué tal; yo creo que quedaría muy bien.

Un abrazo.

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