Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

domingo, 29 de marzo de 2009




Cerro de San Cristóbal

Cae la tarde envuelta en silencio, en una serena quietud que el alma llena. Los sonidos me llegan envueltos, débiles, apagados por un velo de sol declinante, de luz dorada que todo lo incendia. Medito sobre un montículo de tierra gris, al lado de una carretera solitaria que a la capital conduce, sobre si existe un lugar más bello en el mundo que el valle del Cerro de San Cristóbal. Atrás queda la ciudad con sus prisas y desaires, con sus muros de cemento y sus ruidos, sus vanos ruidos que a nadie contentan. Pienso en si existe algo más bello en el mundo que la Naturaleza de los bosques y las selvas, más bello que estas veredas entre lindes que acotan castaños, helechos y riquezas sin número. Lo bueno, lo mejor, es siempre gratuito: estiro las piernas, cierro los ojos, y disfruto de cada brisa, de cada sonido lejano de aves de crepúsculo que pasan, de cada aroma de castaños, de cada verdor que crepita a mi vera. Y me siento planta, piedra, árbol, un instrumento cualquiera, sin apenas esencia, en la sinfonía de la atardecida, la indescriptible y sempiterna sinfonía del crepúsculo en la serranía de Huelva...

No quiero más. No hay tiempo aquí...

miércoles, 25 de marzo de 2009

Eva

El mundo era antiguo entonces.

Los bardos recitaban poemas aún no inventados

y las alas de la noche traían ecos lejanos,

ecos del centro de la tierra aún caliente.

Del mar surgió la hermosura,

un nuevo cielo con caderas de hembra.

Sus ojos de coral llenaban el mundo

mientras un sonar alegre,

de helechos y madreselva,

de retama y de olas,

recorría su cuerpo recién nacido

en aquella tarde de mundo antiguo.

El mundo era entonces

un vergel árido y adusto,

antiguo y aún caliente,

cuando naufragó su barco

frente a los acantilados tristes,

los tristes y solitarios acantilados de mi carne.

Y ella y yo creamos un nuevo mundo

en el alba púrpura del día siguiente...

viernes, 20 de marzo de 2009







Paseos por el azul


Y querré seguir viviendo desde entonces,
saco de palabras hecho de humo,
a golpe de minuto emocionado,
idéntico al del sentir primero.

Y ante una misma tarde
de azul encendido
(la misma tarde eterna),
mi corazón arderá,
siempre, siempre,
emocionado, enardecido,
como veloz ceniza
de un ave fénix,
nuevamente resucitado,
que, repitiendo un gesto
desde hace mil años inalterable,
extiende otra vez sus alas
sobre el gris de las aceras.

Y querré seguir siendo yo,
o al menos sombra de lo que fui,
una sombra... emocionada.

domingo, 15 de marzo de 2009


Esponsales edénicos

Mi carne no es mía
si no es en ti,
hada de los bosques,
sirena de los mares,
mujer primera del paraíso,
ojos que hacen crecer el mundo.
Mi piel no es mía
si no es en la tuya,
meseta de montes
de secretas oquedades,
paraíso del alma cansada,
puerto para el marinero
azotado por los besos del viento.
Mi alma no es alma
si no es en ti, por ti,
serena luz del amanecer,
música aérea del silencio marino.
Ahora, en ti, por ti,
este poema se escribe solo,
palabras dictadas por tu boca,
tus ojos, tu voz, tu pelo,
y el eterno encanto original
de las hembras de tu raza de siglos.
Hoy me uno a ti desde siempre,
para siempre,
con tu alma dentro de mi alma,
con la mía en la tuya,
en una entrega ya escrita,
dictada hace siglos,
porque tú y yo fuimos,
somos y seremos
siempre un corazón en marcha,
siempre una sola alma,
bajo un mismo cielo de azul eterno.

martes, 10 de marzo de 2009




Tu cuello

Tu cuello es nombre de la gloria,

hilo dorado que te une al cielo.

Escribo esta oda a tu cuello blanco

yo, animal salvaje

que lo asfixio con mis fauces

y mis garras sucias de deseo.

Y tú y tu cuello a lo lejos,

un cuadro renacentista

(italiano),

iluminado por la luz azul

de la vidriera de mis ojos.

Y entonces, al final de este poema

será cuando me devores,

gacela de los prados del Señor,

con el eterno filo de tu mirada.

lunes, 9 de marzo de 2009





Sueño de amor


Memoria de la ciudad dormida
son tus ojos en sueño,
recuerdo de aceras y apresurados tránsitos,
añoranza de visiones celestes primigenias.

Soñar quiero con tu cuerpo adormecido, amado,
soñar con todo tu ser de lumbre en reposo,
con tu tibio fuego de brasa enterrada.
Bastan apenas tus ojos
para llenar de sentido mis sueños,
basta una palabra tuya
para decir lo que todas las palabras
dichas o escritas hasta ahora dicen
desde el principio de los tiempos,
cuando el verbo se hizo carne en ti.

Tomo el pan tierno de tu piel
y mezclo mi sangre y tu sangre,
que forman ya un solo torrente.
Entonces, ya unidos para siempre,
nos soñamos a una los dos
antes de que la primera lluvia
traiga el nombre de noviembre.


sábado, 7 de marzo de 2009




Bienvenida a un nuevo poeta

-Celebramos, hermano, tu llegada

al seno de la serenísima cofradía

con estos versos antiguos:

“Vea el cielo lo profundo de tu alma,

escrita con tinta de fuego,

sobre el corazón de los que te escuchen.

Ahora eres poeta;

ejercita tu arte lírico,

con la sabiduría que te es propia,

sin olvidar que un verso

no es más que un trozo de vida

entintado en palabras hermosas,

la profunda y recogida vida,

la que más alto mira:

la vida de tu espíritu.”

-Recibo vuestras palabras

con emoción intensa.

Me veo en reflejo vuestro

cien años antes de este momento,

y dejo atrás diferencias

de verso, estrofa o estilo

y uno más me siento

en una larga tradición de siglos,

un poeta nuevo que pronto será viejo.

Recibo vuestras palabras

con agrado, emocionado,

y prometo llevarlas lejos,

hasta donde me lleven mis pasos,

y fundar nuevas escuelas

del viejo arte nuestro

allá donde el mar da la vuelta.

Y cuando haya de partir

hacia las tierras de niebla,

mi último aliento

será para los poetas,

hermanos míos,

compañeros de viaje

en el difícil camino del verso.



miércoles, 4 de marzo de 2009


Las palabras

Las palabras duelen,

queman en la boca

a veces, sólo a veces.

Gloria y miseria del poeta, las palabras...

Otras veces ruedan por la lengua,

desde muy dentro,

para encontrar el muro de los dientes

y de lo inefable.

Las palabras son el sendero

que a ti me lleva,

para sólo insinuarte

lo que no puede ser completamente dicho;

porque la palabra es también tuya

y mía, y de todos.

Decirte lo mío con este invento de muchedumbres

es tanto como querer dar sentido al silencio.

Por eso, seguiré amándote

con palabras que esconden otras

que no existen,

que no podrán ser nunca pronunciadas

en absoluto.


Top-model








¿Qué hay en tus verdes ojos altivos,


de belleza egipcia o cretense,


ojos crueles, fríos,


que mi alma hielan con su desidia?


Cuerpo de gimnasios de fluorescentes neones,


belleza artificial de las pasarelas:


¿acaso conoces el aroma de las plantas


y sus arcanas virtudes escondidas?


Odio tu pelo rubio oxigenado


y los brillos azules de tu boca metálica.


Odio tu solemnidad marmórea de hetaira,


y tu belleza urbana de fulgor trágico.


Cuando escales la cumbre del Parnaso,


rodeada de tarjetas de plástico en rosario,


recuerda, mujer, mi odio inmenso


a la inmarcesible esencia divina


de tu frágil cuerpo encadenado.



(De Sombra emocionada)




TVRRIS FORTISSIMA



Ungidos de primavera,
con los ojos de sol,
contemplábamos
el sereno fluir del tiempo
sobre tu altura de siglos.

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