Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

martes, 29 de noviembre de 2011

Desinformaciones de trenes

   ¿Por qué ese empeño de los responsables de las estaciones de trenes en que los viajeros nos enteremos de lo que dicen por megafonía antediluviana?
   El día en que comprendamos la información, gracias a la mejora de los altavoces, los trenes podrán llevarnos por fin al ansiado progreso.
   Sin embargo, ese día se habrá perdido el romántico riesgo de tomar el tren que no era.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Necesidad de conclusiones



   Echo en falta, ya que no en los prólogos (debido a la escasez de dicho recurso) sí en las últimas páginas de muchas novelas contemporáneas si no moralejas finales al estilo de las que rematan las fábulas de Esopo, al menos conclusiones que muestren a las claras qué diantres han querido plasmar sus autores con toda su palabrería narrativa.
   Sí, señores escribidores: no viene mal de vez en cuando dejar de lado el fingimiento y enseñar las cartas que siempre se reservan y no muestran ni siquiera en el final del juego novelístico. Echa uno en falta, por ejemplo, frases del tipo "quería con esta novela reflejar el final de la era de las utopías" o "deseaba denunciar la crisis del sistema educativo actual".
   Sé que son frases solemnes con olor a rancio academicismo, pero estoy seguro de que en más de un caso guiarían al lector en la relectura mental de las páginas ya exploradas.

CONCLUSIÓN DE ESTA ENTRADA DE BLOG:


   Pienso que lo que he querido escribir arriba en realidad es que todo lector necesita una guía de lectura de cada obra. Dicha guía, que debe estar incluida en la misma obra, en muchas novelas de hoy es inexistente o carece de una estructura coherente.

CONCLUSIÓN DE LA CONCLUSIÓN:

   Mientras escribía la conclusión estaba pensando que no sirve de nada añadir conclusiones, porque los escritores no sabemos nunca para qué narices escribimos nuestras obras (para saberlo es para lo que las escribimos precisamente). Por eso, toda conclusión es falsa, tan falsa como la historia que cierra.

= = == = == = == = == = == = == = == = == = == = == = =

   Como colofón de todo lo dicho, pienso que una obra que necesite una conclusión es más mala que pegarle a un padre y que ya me estoy hartando de tanto escribir (me está saliendo hoy una entrada larguísima), así que concluyo. Con Dios.

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P. S.: Si algún osado lector se atreve, lo animo a rematar estas palabras mías. Para eso precisamente todo escritor necesita al lector, que es quien concluye auténticamente su obra. ¿Se atreve Vd.?

viernes, 18 de noviembre de 2011

Historia de un adulterio en tres actos





Acto I. Conflicto por ver quién plancha.


La mujer: Vete, vete por esa puerta. A ver si encuentras quien te quiera como yo (llora.).


Acto II. En una calle dos horas después.


El hombre: (Aparte.) Vaya pibón. Tengo que decirle algo. Debe de ser una fiera y un bombón.




Acto III. Conflicto por ver quién friega dos años después.


La amante pibón y bombón: Vete, vete ya por esa puerta. Ahora entiendo a tu mujer. ¡Anda y que te aguante tu madre!


FINAL: La madre termina acogiendo al pobre hombre. Y es que ya se sabe: madre no hay más que una.



miércoles, 16 de noviembre de 2011

Folios en blanco




   ¿Qué decir en el silencio en blanco de la página, tortura del escritor? ¿Por qué estropearlo con torpes borrones de tinta?
   La vida es un cuaderno que hay que ir escribiendo, rellenando, ocupando cada jornada. Pero debe haber también días de silencio, de páginas en blanco, en los que es mejor apenas decir nada.
   La palabra estropea muchas veces momentos mágicos. En ocasiones es mejor callar o no escribir.
   Nos aburre el silencio, el blanco de algunas páginas de nuestro caminar, pero ¿por qué hemos de rellenar esos huecos siempre con palabras?
   Entre los amantes, a veces un silencio cómplice es mejor que el más fuerte de los abrazos. En esos instantes, se unen el silencio de Dios y el de los hombres.
   Hay quien huye del silencio como de la peste, quizás porque teme en el fondo bajar los escalones de la sima de su alma, porque le da pánico no saber qué puede descubrir en aquel hondón.
   Allí abajo, en la oscuridad, está nuestro yo más íntimo, en unión con la naturaleza de las cosas.
   La escafandra necesaria para bajar allí es la ausencia de ruido.
   Todo lo demás son palabras de buzos de secano.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Presentación de mi novela

                                                                                                             

REAL ACADEMIA SEVILLANA DE BUENAS LETRAS


                       Ciclo  JÓVENES ESCRITORES DE ANDALUCÍA


La Directora de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras tiene el honor de invitarle a la presentación de la novela de José Manuel Gómez Fernández,  En busca de la flor de la siempreviva, y del grupo literario “Los Mercuriales”.
Intervendrán D. José María Vaz de Soto, académico; D. José Manuel Gómez Fernández, autor de la obra, D. Jesús Cotta Lobato y D. Juan Antonio González Romano, ambos del grupo literario “Los Mercuriales”.



Fecha: Miércoles 9 de noviembre de 2011
Hora: 8.00 de la tarde
Lugar: Salón de Actos de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras (C/ Abades, 14).

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