Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

jueves, 17 de marzo de 2016

UN BALÓN QUE VUELA







 Al placentero recuerdo de Manuel Fernández Pérez, mi abuelo materno, antiguo defensa del Riotinto Balompié, quien nos transmitió a sus nietos su pasión por el fútbol y por la vida
  

   Un balón vuela,
y el aire lo lleva
hasta una cabeza
que rematar quisiera.

   Desde la esquina viene,
empujado por el aire
que sale de corazones
que el gol esperan.

   Casi un gol es el córner,
un deseo, el entusiasmo
de perforar la portería,
de vencer a los defensas.

   ¿Cuántos goles nos marca
la inmisericorde vida?
¿Cuántos marcarle a ella
a todos nos gustaría?

   Y en la puerta los porteros,
que nos trajeron al mundo,
ayudando desde el fondo,
muchos ya en otra vida.

   La vida…
a veces nos acosa,
cerca nuestra puerta,
nos marca goles,
nos acecha.
Y unas lágrimas se escapan,
perlas inevitables,
por la vida que uno deja.

   Pero, de pronto, un defensa
recibe del portero
un balón que vuela,
dribla a la muerte,
al sufrimiento,
al cansancio,
a la pena.

   Y lo cede a un medio
y éste a un punta,
hijos de nuestra entraña.
Y el punta empata
y las gradas revientan,
y creemos,
por un momento,
que hemos de ganar la partida.

   Al final perderemos
el partido y la guerra,
pero el orgullo de haber marcado
al menos un gol nos queda.

   Porque la vida es eso:
un gol que el aire lleva
hasta el fondo,
muy hasta el fondo
de la línea de meta.

   Allá, a lo lejos,
más allá de las nubes
de la tarde de primavera,
nos espera lo divino
con las manos abiertas.

   Así que,
mientras tanto,
contemplemos
ese balón que surca
un aire de nubes quietas
y muy atentos amemos
los juegos del amor y la pelota
que, en el aire que pasa,
tan lejos nos llevan.

No hay comentarios:

Buscar este blog

Archivo del blog