Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

lunes, 29 de junio de 2009

Viejas batallas

¿A dónde van los restos de las viejas batallas:
cascos rotos, lanzas, ametralladoras,
toda la técnica de siglos hundida en arena?
Muerto el último testigo de cada guerra,
no hay a quien preguntar por los huesos,
miles de huesos sin descendiente,
hundidos en la arena de las llanuras,
de las batallas perdidas de la historia.
El polvo del tiempo destruye
el oro del mejor de los imperios.
Las crónicas que quedan hablan
de vencedores y vencidos,
de héroes y cobardes,
pero el tiempo es cruel y sus desvelos
acaban confundiéndolos a todos.
El tiempo es el verdadero héroe
que acaba con todos los cobardes,
con todos los signos,
con todas las palabras.
Vivir es luchar para que el viento
no nos arrebate la palabra,
para arremeter contra las horas
en un desesperado y vano intento
de querer ganar la batalla de los días
con un ejército de soldados fantasma.

Sevilla, cinco de mayo de dos mil cinco.

En Amor

He de explorar contigo calles nuevas,
nuevas formas de amor azul, sereno;
exploraremos viejas sendas prohibidas,
antiguas rutas hacia el oasis perfecto.

La delicia de tu carne encendida
ha de quemar y abrasar mi anhelo,
porque hemos de fundirnos en bronce
en una entrega aérea de siglos.

La abundancia de besos será el tesoro
que guardaremos oculto entre la piel,
la medida con que pagaremos
el sublime gozo de estar vivos.


Sevilla, catorce de febrero de dos mil siete.

domingo, 28 de junio de 2009

Momia del Antiguo Egipto

Contemplo el oro de tu vientre,
al aire después de un sueño de siglos.
Se fueron los atardeceres del Nilo
que viste en tu juventud de núbil hembra,
los abrazos y gestos, las palabras,
viejas palabras de tu oxidado idioma.
Se fue tu imperio, tu dinastía,
se fue tu vida entre un millón de vidas.
Ahora serás carne de museo,
resto humano tras brillante vitrina
nimbada de artificiales luces.
Vendrán científicos a explorarte
y perderás tu más secreto tesoro:
tu eternidad de momia egipcia,
detenido por desgracia el barco
que había de llevarte a mejor tierra.


Sevilla, cinco de mayo de dos mil cinco.
Tierra quemada


Una gran lengua de lava
decían que quemó tierras antes mineras.
Vine a verlo desde lejos:
encinas, pinos, alcornoques, quejigos,
eucaliptos, romero, retama, jara...,
mil nombres ya casi olvidados
se quedaron de pronto sin raíces
a las que poder aferrarse,
convertidos en negros tizones de espanto.
Dicen que alguien vio,
entre la gran humareda,
a un gramático buscando desesperado
nombres de plantas y árboles
que se deshacían en llama ante sus ojos.


Este llanto es por ti, tierra quemada.
Surge sin una sola lágrima
y ninguna brotará de quien lo escuche o lea:
el monte no es animal o persona
por quien llorar si se pierde.
Pero es herencia de los siglos
y sólo ellos juzgarán al homicida.
No te lloro pero sí te he querido,
tierra ahora quemada,
y sólo espero que los hijos de mis hijos
y los que aún hayan de conocerte,
te vean algún día verde y lozana
y no muerta en espantosa negrura.
Quizás ellos sí sepan quererte
como te corresponde
y cuidarte, honrarte y llorarte
si al caso hace.


Minas de Riotinto, dos de septiembre de dos mil cuatro.

sábado, 20 de junio de 2009

El sol en la sucia ventanilla

El sol no sabe de horarios
de trenes ni demás milongas.
El rey del cielo sólo sabe
salir y ponerse,
y luego salir para ocultarse,
así siempre desde antiguo,
aunque siempre diferente.

Miramos al sol cansino
de las tardes de verano
como interrogándolo,
pero el sol no es filósofo,
ni científico, ni teólogo
ni demás esdrújulos términos.
Tampoco responde preguntas:
solo sale para ocultarse
y nos deja colgados,
en el aire ya frío de la tarde,
entre dos interrogantes,
con un enorme vacío a nuestros pies
de respuesta sin pregunta,
ajena toda su Majestad,
adornada de nubes rosáceas,
a cualquier afán terreno
del viajero de trenes.

viernes, 19 de junio de 2009

La vida es despedida,
continua despedida:
del seno y la placenta,
de la infancia,
las primeras cervezas,
los primeros besos...

Despedida de la soledad,
de la compañía de un amor,
de la vejez,
de los amigos,
de la misma vida,
de la misma muerte,
de los huesos en polvo,
del olvido que es la nada,
de la nada que es el olvido,
del último punto de un poema
que habla de despedidas.

Sólo Él nos guarda
las llaves del secreto
de todo adiós y dolor.

jueves, 18 de junio de 2009

Miedo

La incertidumbre de las esquinas.
Amanecer desde un tren

El sol apenas brillaba
detrás de una cortina
lechosa de niebla
que encalaba la mañana.
Paisaje de luz herida

¡Oh, la terrible,
la hiriente desolación
de las fábricas en ruinas
bañadas de luz!
El recogevasos

No ocultaba su rostro
la mirada perdida
de las barras de bar,
los ojos desolados
de las madrugadas
de tabaco, alcohol y sueño.
Salada es la pena

Lloró una lluvia
de lágrimas saladas.
Locus amoenus

Los montes umbrosos,
las riberas...,
ocultas veredas
adonde el sol no llega.

martes, 16 de junio de 2009

El amor

¡Oh!, el amor...,
dulce melodía de los colchones.

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