Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

sábado, 27 de marzo de 2010

Pensamientos sobre educación (VII)




Para el curso próximo me planteo dar unas clases iniciales en la ESO sobre cómo deben realizarse los exámenes en condiciones. Creo que se les habla mucho a los alumnos sobre técnicas de estudio y no sobre qué es lo que se les va a exigir en una prueba teórica tanto en expresión como en contenido. Para ello pueden utilizarse modelos de respuestas de exámenes mal planteadas, por ejemplo. Al menos pienso dedicarle a esa actividad una semana de clase en cada grupo. De esa manera los alumnos conocen mejor cómo trabaja uno como profesor, a qué le da importancia y a qué no se la da. Creo que a la vez que conocen las técnicas de estudio deben saber también cuáles son nuestros criterios de corrección desde el primer momento. Aunque se plantea pronto un problema: si le decimos a un niño de 1º de ESO que podemos quitarle hasta 3 puntos por faltas de ortografía en un examen, ¿qué responsabilidad tenemos a la hora de enseñar algo -los acentos, por ejemplo- que debía haber sido aprendido en anteriores etapas?
Es cierto que un profesor de 1º de E.S.O. no puede quitarse responsabilidades de encima echando la culpa a la Primaria de las carencias de sus alumnos, pero lo cierto es que el nivel de estos alumnos cada día es peor. Las causas son múltiples, pero no quiero entrar en ellas en este momento. Lo que está claro es que no es responsabilidad únicamente de los maestros ese escaso nivel del que hablo. Por otro lado, ¿es la ortografía un contenido que debe abandonarse como causa perdida ante el imparable avance de las ortografías individuales de cada uno, del "escribo como me da la gana"? Por desgracia, la ortografía, la buena escritura, suena hoy a "carca", "facha" o algo peor. ¿Por qué llevarse las manos a la cabeza cuando un profesor anuncia que una cuarta parte de la nota de un examen puede detraerse por una mala ortografía? Pienso que hoy no es nada reaccionario restar 2 ó 3 puntos en un examen por faltas de ortografía y expresión. ¿Por qué tanto complejo? ¿Es que resulta que vamos a facilitarle todo a los alumnos? No olvidemos que después de la secundaria les espera una sociedad competitiva en la que, por ejemplo, tiran currículos a la papelera porque su dueño no sabe acentuar correctamente su apellido.
Estoy de acuerdo en que necesitamos personas con una formación integral, pero la adquisición de una correcta expresión (en la que se incluye la ortografía) debe ser importante en ese proceso. No quiero ser demasiado estricto con mis alumnos, pero tampoco creo que debamos facilitarles todo.

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