Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

martes, 13 de abril de 2010






No se puede experimentar mejor el principio de la impenetrabilidad de los cuerpos humanos que en una bulla de Semana Santa en Sevilla. Señores, por favor, a ver si no empujamos, que tenemos que caber todos para luego poder contarlo.


Fotografías: Ramón Simón (http://ramonsimon.blogspot.com/)

3 comentarios:

Ramón Simón dijo...

Es una máxima perfecta, impenetrable.

Un saludo José manuel.

Y muchas gracias.

Alejandro dijo...

Ya veo que eres un alumno aventajado.
Es mucho más eficiente ese "comentas o te enteras" que el término "comentario"

Un abrazo... aunque no tengo muy claro si el principio de impenetrabiliadad de los cuerpos se cumple en todas las bullas de Semana Santa.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Muchas gracias por el enlace, José Manuel. Un abrazo para todos.

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