Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

viernes, 14 de mayo de 2010

¿No estará relacionado el tamaño pigmeo de los pisos de hoy con el deseo de eliminar talleres, despachos y demás espacios tradicionales del trabajo casero y del esparcimiento apacible para poder aglutinar así a la apretada familia en torno al televisor, única diversión (educación) permitida?


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Es curioso cómo en la sala de profesores de cualquier instituto rigen unas leyes universales acerca de la posesión siempre mutable de los bolígrafos del personal.


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El hombre es el único animal que puede morir de novedad.


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El que pretenda imponer el sentido común irá en contra del sentido común.


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Una niña, ¡qué ilusión!, ¡qué mona! Y con ella los regalos, ¡qué cosaaaa!, mira, papá, la colección de siete braguitas, cada una con el nombre de un día de la semana... Pasan los días, los meses. El crudo invierno, los madrugones, el cansancio. Ducha diaria, tú te encargas, papi, sí, braga diaria... hoy es lunes, la braguita del lunes, hoy es... ¿jueves?, ¿qué coño toca hoy? ¡Al carajo el calendario!



1 comentario:

Ramón Simón dijo...

El hombre es el único animal que puede morir como hombre.

saludos.

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