Ir al contenido principal
¿Son tan importantes los textos? Desde el punto de vista histórico, sí: ¿qué restos nos quedan de la ideología del hombre del Imperio Romano o del medieval aparte de la reflejada en los textos de esa época?
El problema es que hoy no se leen los textos, ni los del pasado ni los de ahora (si acaso más éstos que aquéllos: triunfan en las cajas de las librerías los ejemplares de las mesas de novedades sobre los fondos de las librerías, pero tampoco se lee mucho tantísima novedad).
¿Por qué no se lee tanto ahora? Una respuesta (de las muchas que pueden darse) podría ser que se vive hoy en un presente absoluto que anula toda visión crítica del devenir del ser humano.
Se olvida así, pues, que el hombre sin textos es menos hombre.


***


En este siglo XXI nadie confía en nadie: es la herencia que nos dejó la historia cruel del siglo XX (campos de exterminio nazis, gulags estalinistas y, recientemente, la anomia del mundo capitalista y globalizador).
Por ello, la salida lógica a esa desconfianza es el individualismo salvaje (de estirpe romántica) que se ha instalado en nuestros sistemas de pensamiento.



Comentarios

José Miguel Ridao ha dicho que…
Hola, José Manuel. Lo malo es que los románticois leían, pero los individualistas de ahora ni eso. No te preocupes, que cuando se imponga el e-book volverá el hábito de lectura... por las cajilas.

Un abrazo.
Pues yo no creo que se lea menos. Es verdad que en muchos casos se lee mal, pero también creo que eso ha pasado siempre: vendía más Fernández y González que Galdós, por ejemplo, o Corín Tellado que Delibes, como ahora vende más el amigo Larsson que, digamos, Benítez Reyes. Si hablamos de poesía, siempre ha sido muy minoritaria. Pero que la lectura de calidad es algo de minorías creo que es así desde hace muchísimo tiempo. En cualquier caso, la conclusión es la misma, no porque se lea menos sino, sencillamente, poque se lee poco y mal.
Y para Ridao, según tengo entendido, la expresión correcta es "por las que hilan", pero ignoro su origen.
Un abrazo a ambos.
¡Ay, amigos!, malos tiempos son éstos para la lectura de calidad.
Hay "habemos" pocos lectores con pensamiento crítico, porque la crítica tiene sus horas bajas.
De todas maneras, creo que, en proporción, hoy se lee más que en otras épocas, pero una cosa es la cantidad y otra la calidad.
En cuanto a la expresión "por las que hilan", pienso que debe referirse a las Parcas, que hilan los destinos humanos, probablemente tomada de alguna obra de teatro famosa en su momento. No sé si es una explicación demasiado culta para una expresión tan popular.
Un abrazo mercurial.


_______
P. S.: Otro día escribiré de las palabras de verificación de blogger, así que espero me mandéis ejemplos extraños que os hayan salido (por ejemplo, a mí me ha salido "lypote" y "expenco").

Entradas populares de este blog

FOTOGRAFÍAS ANTIGUAS DE LA SEMANA SANTA DE SEVILLA

    DENEGACIÓN Y AUSENCIA DE LA HISTORIA   La Semana Santa no había existido nunca. Es cierto que se celebró otros años. Pero auténtica existencia no tiene hasta este Domingo de Ramos. Las otras Semanas Santas pertenecen a la Historia, es decir, al recuerdo. Y toda memoria se va, desaparece con su cauda de tiempos y acontecimientos, ante el hecho sencillo de salir los nazarenos a la calle. La Semana Santa surge en resurrección de milagro, que olvidan referencias y avatares. Por eso la Semana Santa es incapaz de filosofía e historia. En estos días no se razona. Se siente nada más. Se vive y no se recuerda. La Semana Santa no ha existido hasta ahora mismo. Queda lejana toda cuestión previa. Inútil buscarle raíces teológicas o tubérculos históricos. Nace la Semana Santa en sí, para sí y por sí. Es autóctona, autónoma y automática. Nace y crece como una planta. Dura siete días y en este tiempo germina, levanta el tallo, florece, fructifica y grana. Acaba finalme...

GREGUERÍAS Y GOLLERÍAS DE RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

  gollería De or. inc. 1.  f.  Manjar exquisito y delicado. 2.  f. coloq.  Delicadeza, superfluidad.   ( Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, versión 23.4)             En la entrada de la semana pasada hablamos del banquete-homenaje a don Nadie en el café de Pombo de Madrid en mayo de 1922, organizado por la tertulia radicada en dicho café. Hoy necesariamente hemos de escribir sobre el genial fundador y mantenedor de dicha reunión semanal de “modernistas”, como se nombraba entonces a los artistas de vanguardia. Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888-Buenos Aires, 1963) o simplemente Ramón, es uno de los escritores más sorprendentes del siglo XX por su original obra literaria, que participa de muchos géneros –novela, teatro, ensayo, biografía...- y por las andanzas de una vida viajera, bohemia y surrealista que ha logrado eclipsar en ocasiones la fama de sus escr...

EL ALMA DE LA MÚSICA

         Recuerdo, por ejemplo, de la época de mis primeros años de juventud, que un día nuestra cocinera, con lágrimas en los ojos, irrumpió en la habitación: le acababan de comunicar que Charlotte Wolter (la actriz más famosa del Burgtheater) había muerto. Lo más grotesco de aquel dolor exagerado era, por supuesto, que nuestra anciana cocinera medio analfabeta no había estado ni una sola vez en el Burgtheater y no había visto a la Wolter ni dentro ni fuera del escenario; pero en Viena, una gran actriz nacional era propiedad colectiva hasta tal punto que incluso los que no se interesaban por el teatro percibían su muerte como una catástrofe.     Stefan Zweig: El mundo de ayer. Memorias de un europeo (editorial Acantilado, 2001).     Siempre le había gustado la música.     Cuando era pequeña, se quedaba escuchando detrás de la puerta, en el rellano de la planta de abajo, las leccio...