Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

martes, 11 de mayo de 2010

¿Son tan importantes los textos? Desde el punto de vista histórico, sí: ¿qué restos nos quedan de la ideología del hombre del Imperio Romano o del medieval aparte de la reflejada en los textos de esa época?
El problema es que hoy no se leen los textos, ni los del pasado ni los de ahora (si acaso más éstos que aquéllos: triunfan en las cajas de las librerías los ejemplares de las mesas de novedades sobre los fondos de las librerías, pero tampoco se lee mucho tantísima novedad).
¿Por qué no se lee tanto ahora? Una respuesta (de las muchas que pueden darse) podría ser que se vive hoy en un presente absoluto que anula toda visión crítica del devenir del ser humano.
Se olvida así, pues, que el hombre sin textos es menos hombre.


***


En este siglo XXI nadie confía en nadie: es la herencia que nos dejó la historia cruel del siglo XX (campos de exterminio nazis, gulags estalinistas y, recientemente, la anomia del mundo capitalista y globalizador).
Por ello, la salida lógica a esa desconfianza es el individualismo salvaje (de estirpe romántica) que se ha instalado en nuestros sistemas de pensamiento.



3 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Hola, José Manuel. Lo malo es que los románticois leían, pero los individualistas de ahora ni eso. No te preocupes, que cuando se imponga el e-book volverá el hábito de lectura... por las cajilas.

Un abrazo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Pues yo no creo que se lea menos. Es verdad que en muchos casos se lee mal, pero también creo que eso ha pasado siempre: vendía más Fernández y González que Galdós, por ejemplo, o Corín Tellado que Delibes, como ahora vende más el amigo Larsson que, digamos, Benítez Reyes. Si hablamos de poesía, siempre ha sido muy minoritaria. Pero que la lectura de calidad es algo de minorías creo que es así desde hace muchísimo tiempo. En cualquier caso, la conclusión es la misma, no porque se lea menos sino, sencillamente, poque se lee poco y mal.
Y para Ridao, según tengo entendido, la expresión correcta es "por las que hilan", pero ignoro su origen.
Un abrazo a ambos.

José Manuel Gómez Fernández dijo...

¡Ay, amigos!, malos tiempos son éstos para la lectura de calidad.
Hay "habemos" pocos lectores con pensamiento crítico, porque la crítica tiene sus horas bajas.
De todas maneras, creo que, en proporción, hoy se lee más que en otras épocas, pero una cosa es la cantidad y otra la calidad.
En cuanto a la expresión "por las que hilan", pienso que debe referirse a las Parcas, que hilan los destinos humanos, probablemente tomada de alguna obra de teatro famosa en su momento. No sé si es una explicación demasiado culta para una expresión tan popular.
Un abrazo mercurial.


_______
P. S.: Otro día escribiré de las palabras de verificación de blogger, así que espero me mandéis ejemplos extraños que os hayan salido (por ejemplo, a mí me ha salido "lypote" y "expenco").

Buscar este blog

Archivo del blog