Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

viernes, 15 de octubre de 2010

Me parece que me estoy volviendo un pelín apocalíptico. Creo que debo entonces ver un poco la televisión para distraerme un ratito y no pensar en otra cosa que no sea la novia de aquel futbolista; ¡ah!, ¿pero ya no es la novia? Ahora vende la exclusiva de la ruptura con fotos y declaraciones. Sí, estoy convencido de que ésta es la auténtica literatura que hoy tiene más éxito, aquélla de la que todos hablan.

En otro canal emiten un partido de fútbol de tercera división intrascendente. Pienso, mientras observo las imágenes del combate (uno no puede dejar la mente quieta ni siquiera viendo la televisión) que la batalla del lenguaje está definitivamente perdida. En un momento determinado, un tal Chiqui II (nombre de can) cabecea a gol el impresionante centro (así lo describe el cronista, igual que si fuera una obra de arte) de Pepín el del Sadar, quien había previamente realizado un impresionante regate al lateral derecho del equipo enemigo.

¡Éstas son las gestas que ahora se cantan! Quizás habría que revisar los géneros literarios en la actualidad:

1. Poesía:

1.1. Épica: retransmisión de un partido de fútbol.

1.2. Lírica: programa televisivo de realiti chou y pañuelo incluido por la pena que dan estos casos verídicos.


2. Teatro:


2.1. Drama: el morbo de los sucesos del telediario (antes parte).

2.2. Comedia: anuncios “graciosos” que sacralizan el consumismo.

2.3. Tragicomedia: desfile de famosillos por televisión.


3. Narrativa. Crónicas de sucesos luctuosos o banales que llenan el vacío de las noticias importantes que no existen. El subgénero narrativo más habitual es el costumbrismo zafio.

2 comentarios:

Ramón Simón dijo...

José Manuel,

es una auténtica gozada

leer "restos de un antiguo naufragio novelístico".


Un fuerte abrazo mercurial.

José Manuel Gómez Fernández dijo...

Querido Ramón:
Gracias por tus elogiosas palabras. Es un placer para mí tener tan buenos lectores como tú. Un abrazo mercurial.

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