Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

lunes, 17 de enero de 2011

Buscando el gol entre la niebla










¿Los conocen? Yo tampoco (hoy nadie conoce a nadie). No conozco sus nombres ni sus vidas. Pero sí sé algo de ellos: son ciegos, futbolistas ciegos que cada fin de semana, bajo mi balcón, buscan el gol (o a Dios, como Unamuno) entre la niebla de su ceguera.
No pueden ver el balón, así que deben llevarlo pegado al pie. Sólo pueden fiarse de su oído, que les indica por dónde suenan los cascabeles que lleva dentro la pelota.
No son futbolistas conocidos (ni falta que les hace). No ganan millones de euros (¿no es ese suficiente premio para los que sí lo hacen?). Tampoco se dedican al fútbol por dinero. No los persiguen las cámaras ni los focos de esta sociedad perdida que no sabe cómo encontrar noticias donde no las hay.
No reciben premios diarios (Balones del Loro) como homenaje por haber recibido premios el día anterior. No son como otros deportistas o entrenadores que sí son profesionales y están todo el día en el candelabro de la caja tonta para soltar sandeces a cada instante.
Para mí son un misterio, una fugaz aparición que cada semana, debajo de mi ventana, me señala la importancia de la ceguera simbólica, de la ocultación consciente, de la falta de (como ahora se dice) visibilidad o mostración.
Aconseja Cleóbulo de Nidio lo siguiente: la abundancia de palabras y la ignorancia predominan en la mayor parte de los hombres; si quieres sobresalir de la mayoría inútil, cultiva tu conocimiento y envuélvete en nubes de silencio.
Elogio el silencio y las sendas poco transitadas, elogio a los que cultivan el conocimiento y no te lo escupen a la cara, elogio la vida sencilla, la palabra exacta, el goce de vivir cada instante, el sacrificio no reconocido... y por todo eso os elogio a vosotros, amigos ciegos que cada sábado, bajo mi balcón, me dais el ejemplo de vuestra búsqueda constante y esforzada del gol entre la niebla. Vale.
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P.S.: Ignoro cuántos artículos de la Ley Orgánica de Protección de Datos he vulnerado publicando el vídeo de arriba, pero no me importa: ellos son un ejemplo de superación y de esfuerzo tan grande que deben ser reconocidos. Ellos son los auténticos Balones de Oro.
En otro orden de cosas: ¿alguien puede dar el dato exacto del dinero público -en hoteles, aviones, comidas...- que ha empleado TVE en cubrir la "noticia" de la entrega del dichoso premio de las narices? Un saludo.

1 comentario:

Alejandro dijo...

¿Cuánta razón?

Estoy contigo... y con Barbeito. Por muchas vueltas que se le haya dado en los medios, lo realmente difícil habría sido escoger al Pelota de Oro.

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