Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

lunes, 24 de enero de 2011

Las últimas palabras

Narváez.


Leo en un recorte de prensa antiguo que se ha publicado (es decir, se publicó hace tiempo) en Seix Barral una antología de últimas palabras cuyo autor es (o fue) Werner Fuld (Heidelberg, 1947- ¿vivo aún?).
No sé si en ese Diccionario de últimas palabras aparecerán las del general Narváez. El sacerdote que lo asistía en sus últimos momentos le dijo que para ir al cielo tenía antes que perdonar a sus enemigos y el político y militar, en gesto torero y castizo dijo (con dos c...): No es necesario. He hecho matar a todos.
Sin ponernos tan trascendentales, a pesar del frío y la falta de luz reinantes, podríamos pensar en tono humorístico cuáles serían las frases finales que uno nunca querría pronunciar. Verbigracia:
-¡Está verde, verdeeeee! (un sevillista fallecido en accidente de tráfico al referirse al color del semáforo). Para el caso de los béticos es igual, pero con ¡rojo, rojoooooo!
-Marta, me muero (el infartado que fallece en pleno acto con su legítima pero que recuerda el nombre de su amante de toda la vida).
-Me c... en todo lo que se menea (el cartujo que llevaba veinte años en silencio).
Y es que parece que, de los millones de palabras que pronunciamos a lo largo de una vida, las que quedan son las últimas. Y lo malo es que por mucho que lo preparemos, no nos sale bien al final. Las últimas de Carlitos Marx fueron (por lo visto) ¡Desaparece de mi vista! ¡Las últimas palabras son cosa de tontos que no han dicho lo suficiente mientras vivían! Como vemos, también existen espectadores que jalean al moribundo a ver qué calidad artística logran sus frases casi póstumas. Vale.
________
P.S.: ¿Cuáles no querrían pronunciar nunca ustedes?


4 comentarios:

Ramón Simón dijo...

Me cago en tu p... muerte.
Vete al carajo.

Un saludo

José María JURADO dijo...

Muy buena la anécdota de Narvaéz.

"Muero o me muero, las dos formas son posibles", dicen que dijo Ferdinand de Saussure.

Yo no querría decir Adiós, sino Hasta Luego.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

No me gustaría acabar como Claudio: "Vae me, puto, concacavi me. Quod an fecerit, nescio: omnia certe concacavi”. (Ay de mí, creo que me he cagado. ¿Cómo ha podido suceder, no lo sé, pero lo cierto es que me he llenado todo de mierda”).
Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Y luego soy yo el escatológico...

En esos momentos no estamos para muchas tonterías, pero si así no fuera, a mí me gustaría decir: "Ti da cueeeeeen"?

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