Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Necesidad de conclusiones



   Echo en falta, ya que no en los prólogos (debido a la escasez de dicho recurso) sí en las últimas páginas de muchas novelas contemporáneas si no moralejas finales al estilo de las que rematan las fábulas de Esopo, al menos conclusiones que muestren a las claras qué diantres han querido plasmar sus autores con toda su palabrería narrativa.
   Sí, señores escribidores: no viene mal de vez en cuando dejar de lado el fingimiento y enseñar las cartas que siempre se reservan y no muestran ni siquiera en el final del juego novelístico. Echa uno en falta, por ejemplo, frases del tipo "quería con esta novela reflejar el final de la era de las utopías" o "deseaba denunciar la crisis del sistema educativo actual".
   Sé que son frases solemnes con olor a rancio academicismo, pero estoy seguro de que en más de un caso guiarían al lector en la relectura mental de las páginas ya exploradas.

CONCLUSIÓN DE ESTA ENTRADA DE BLOG:


   Pienso que lo que he querido escribir arriba en realidad es que todo lector necesita una guía de lectura de cada obra. Dicha guía, que debe estar incluida en la misma obra, en muchas novelas de hoy es inexistente o carece de una estructura coherente.

CONCLUSIÓN DE LA CONCLUSIÓN:

   Mientras escribía la conclusión estaba pensando que no sirve de nada añadir conclusiones, porque los escritores no sabemos nunca para qué narices escribimos nuestras obras (para saberlo es para lo que las escribimos precisamente). Por eso, toda conclusión es falsa, tan falsa como la historia que cierra.

= = == = == = == = == = == = == = == = == = == = == = =

   Como colofón de todo lo dicho, pienso que una obra que necesite una conclusión es más mala que pegarle a un padre y que ya me estoy hartando de tanto escribir (me está saliendo hoy una entrada larguísima), así que concluyo. Con Dios.

_____________

P. S.: Si algún osado lector se atreve, lo animo a rematar estas palabras mías. Para eso precisamente todo escritor necesita al lector, que es quien concluye auténticamente su obra. ¿Se atreve Vd.?

5 comentarios:

Fernando Moral dijo...

A ver si dejo de reírme y se me ocurre algo :)

Un abrazo.

Joaquín dijo...

Explicar una novela es como explicar un chiste!

Lo curioso es que grandes novelas llevan la explicación incorporada (El Quijote, Rayuela), aunque no hay que hacerle mucho caso.

L.N.J. dijo...

Jaja, pero si ya están rematadas...

¡qué lío!.

Me gustaría saber si de verdad es una necesidad.

Besos.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Las conclusiones de la novela, sobre todo si van en letra menguante, lo único que consiguen es poner a prueba no la pericia, sino la presbicia del lector.

Muy divertida la entrada.
Un abrazo

Jesús Cotta Lobato dijo...

A mí esta conclusión tuya me ha encantado.

Buscar este blog

Archivo del blog