Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

lunes, 20 de enero de 2014

La sierra




    Por recomendación médica, con idea de que respirase un aire más limpio que aliviase mis ataques de asma, mis padres decidieron enviarme con mis abuelos maternos (Manuel y Antonia) a la casa que tenía un tío mío, Juan (q. e. p. d.), en Fuenteheridos, precioso pueblo de la sierra de Huelva.
    Creo recordar que estuvimos los tres allí una semana, posiblemente en unas vacaciones de Semana Santa.
    El tiempo era ya bueno y mi abuelo y yo salíamos por la mañana al campo a buscar poleo, romero, menta y otras plantas aromáticas que luego colocábamos en las habitaciones para que difundiesen sus aromas.
    Mientras íbamos de excursión, mi abuela se quedaba cocinando en la casa. Ésta era grande, quizás de dos plantas. Estaba al lado de la plaza de toros del pueblo, que era una vieja construcción de muros de piedra.
    No recuerdo bien aquella vivienda de mi tío, pero sí tengo en la memoria un gran patio en la parte de abajo al lado de un cuartillo lleno de chismes que despertaron mi curiosidad.
    Visité en otras ocasiones la sierra con mis padres: Jabugo (donde teníamos y aún tenemos familia), Alájar y su famosa Peña de Arias Montano, Aracena y su gruta...
    No obstante, creo que aquellos días felices en Fuenteheridos con mis abuelos fueron el origen de mi amor por aquella sierra, hermoso jardín natural hecho para el deleite de los sentidos, espacio ideal de mis recuerdos infantiles.

1 comentario:

Marita dijo...

Nunca supe que eras asmatico! Angel

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