Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

viernes, 16 de mayo de 2014

DESCANSE EN PAZ, ISABEL CARRASCO



   Me parece lamentable cuanto menos la "segunda muerte" de Isabel Carrasco. Por muy "bicho" que haya sido (cosa que ni conozco ni quiero conocer), creo que es necesario respetar su memoria al menos no ofendiendo su nombre y no pedir que les suceda lo mismo a políticos como ella. Eso es enaltecer el terrorismo, la locura, la violencia desmedida, la cultura de la muerte. Yo me he quedado de piedra estos días leyendo determinados comentarios en Internet. ¿Este es el país en el que vivo? Estoy pensando seriamente en emigrar a la Cochinchina.
   El otro día en Colombia le rompieron en las narices uno de sus libros al escritor Mario Vargas Llosa. Él, impertérrito, declaró que se empieza rompiendo los libros de una persona y se puede terminar matándola. 
   Esas actitudes se llaman totalitarias y ya sabemos por la Historia a dónde nos ha conducido el fanatismo totalitario tanto de izquierdas como de derechas. 
   ¿Y por qué, por otro lado, hablamos tan mal de alguien que apenas conocemos, salvo por dos o tres comentarios, anónimos muchas veces y por tanto cobardes, que se hacen en un periódico o en una red social? 
   Yo entiendo cada vez menos esta carga de fanatismo y de odio que está llevándonos por aguas embravecidas en este país. ¿Ya no nos acordamos de 1936? ¿Hay que hacer nuevas fosas cuando aún no se han desenterrado restos de las viejas?
   Hay que amar, amar, amar, viajar, viajar, viajar y leer, leer, leer. Lean a Stefan Zweig, por ejemplo. En El mundo de ayer (magnífico libro de memorias) retrata perfectamente cómo el fanatismo político terminó con un mundo de seguridad y de fe en el individuo en la Austria inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial. 
   ¿Cuánto cuesta un bote de pintura para pintar palabras de odio? ¿No es mejor gastar ese dinero en un buen libro o en una película que nos alimente y nos reconcilie con la vida? ¿O simplemente, gratuitamente, buscar una conversación que nos llene de amor y belleza?
   Por último, creo que a los políticos hay que exigirles que hagan bien su trabajo, y debemos todos hacerlo desde el conocimiento de causa, pero pensar que todos son unos ladrones y chupópteros no nos conduce a buen puerto, porque no es así además. 
   Si dejáramos a un lado la asquerosa programación de los canales de TDT y cultivásemos más el espíritu, las tornas cambiarían mucho, pero parece que hay muchos que no quieren aún una ciudadanía crítica, educada y exigente. Quizás haga falta aún -no lo sé, disculpen mi ignorancia- una ciudadanía gregaria, vocinglera y violenta que se deje llevar por la corriente dominante, que un día en la Red grita puta a una política y la llama asesina por el hecho de ser diputada y al día siguiente grita enardecida por los goles del as futbolístico de turno.
   El problema es que, cuando queramos evitarlo, las trincheras que hayamos ido construyendo tendrán que llenarse de carne de cañón y para entonces el mundo de seguridad se habrá desvanecido, y de ello sólo seremos culpables nosotros.



2 comentarios:

L. N.J. dijo...

Una muerte no se justifica con nada, mucho menos un asesinato. Pero una vida se "juzga" de muchas maneras o como se es vivida.
Los políticos que den ejemplo y se callen de una vez, porque además de ladrones, mentirosos y mal hablados, nos tienen bajo la suela de sus zapatos.


Descanse en paz.

L. N.J. dijo...

Saludos

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