Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

martes, 7 de octubre de 2014

SIETE CARTAS LITERARIAS A MI HIJA (Última carta)




Carta séptima

    Querida hija:

    Termino con ésta la serie de cartas literarias a ti dirigidas.
    Creo haber contestado en parte a tus preguntas del otro día, cuando quisiste que jugase contigo al ajedrez.
    Te dediques o no a la afición de escribir, te aconsejo que sigas leyendo mucho, sobre todo a los autores clásicos. De ellos se aprenden grandes enseñanzas para la vida, aunque, por supuesto, no hay que rechazar a los buenos autores contemporáneos.
    Creo haberte transmitido mi pasión por la literatura. Ella nos da armas contra el aburrimiento y contra la angustia del tiempo.
    La lectura es un diálogo con los hombres del pasado. El escritor Francisco de Quevedo escribió que leer es “vivir en conversación con los difuntos”. También dejó por escrito que cuando leía podía escuchar con sus ojos a los muertos.
    La escritura es algo más que una “balsa de Buda”. Es un medio ideal para conocer el mundo de los sentimientos y el universo exterior, la más alta expresión del mundo de las ideas.
    Te darás cuenta con el tiempo de que la vida es una larga partida de ajedrez. A veces hay que atacar y otras defenderse. Tenemos que elegir continuamente nuestra posición en el tablero.
    Deberás elegir un día si te dedicas a escribir o a vivir, sabiendo que al no escribir se es más consciente de la vida.
    También hay una tercera opción, que es la que muchas veces practico: la escritura mental. Por ejemplo, en un paseo veo situaciones que me inspiran versos o cuentos. Por ello llevo siempre una libreta de notas en la que voy anotando mis impresiones al pasear por la ciudad, aunque muchas veces lo que queda de todas esas notas es una imagen o una idea en mi mente.
    Estas elecciones vitales de las que te hablo deberás realizarlas sin prisa, sin agobios, teniendo en cuenta tus estados de ánimo y tus diferentes situaciones personales.
    De todas maneras, prefiero ante todo que seas una excelente persona antes que una malvada escritora.
    Haz el bien a los demás por encima de todo.
    Lee, lee, lee y, si te dejas atrapar por esta fiebre literaria mía, escribe, escribe, escribe.
    La vida es una maravillosa partida de ajedrez que tenemos que jugar siendo conscientes de cada uno de sus movimientos.
    Y ahora, finalmente, te pregunto yo a ti:
    -¿Juegas conmigo al ajedrez?


2 comentarios:

Jesus Cotta Lobato dijo...

Estas cartas serán un tesoro para tu hija y un filón de consejos para los que quieran iniciarse en la escritura. Hay en ellas un respeto y un amor muy grande por la literatura, conciencia de que es una tarea a los ojos de los demás ingrata y poco práctica, pero gratificante y noble para el creador; y la sabiduría de saber que lo más importante no es la literatura, sino la vida, aunque, a mi juicio, el escritor de verdad no las puede separar.

José Manuel Gómez Fernández dijo...

Gracias, Jesús, por tus palabras. Un abrazo.

Buscar este blog

Archivo del blog