Se muestran aquí unos textos misceláneos (diario, cuentos, reflexiones varias...) encontrados entre los papeles del periodista Pepeleche, quien decidió abandonar su confortable vida en busca de la iluminación en medio de las cumbres del Himalaya.

miércoles, 27 de mayo de 2015

COMIENZO DE UN FINAL




A la memoria de Gabriel García Márquez


   Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía tuvo el presentimiento de que las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra.

*


   El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar durmió mal al recordar lo inevitable del destino de los amores contrariados. Soñó que toda aquella maldita novela de su vida era una mezcla de otras vidas inventadas, otra cagada más del pájaro de Gabo.

martes, 19 de mayo de 2015

DEL HORARIO ESPAÑOL


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    Querido lector:

    Hace unas semanas estaba yo viendo en la televisión el canal público de TVE, La 1, cuando de pronto anunciaron el estreno de un programa nuevo al día siguiente, ¡martes!, a las 00:05 horas.
    Aquello me hizo buscar información sobre los absurdos horarios que rigen en España.
    Como es sabido, tenemos en nuestro país una hora más de la que nos corresponde según el meridiano de Greenwich, y ello se debe a una decisión de Franco, quien en plena Segunda Guerra Mundial (1942) para sincronizar las actividades de Alemania con las de España y también para congraciarse con Hitler después de que Franco decidiese que España no iba a participar en la contienda, ordenó ese cambio, cuyas consecuencias perduran hasta hoy.
    En aquella época, Alemania impuso, como se ve muy bien en la magnífica película Suite francesa, su hora, la del huso central europeo, a Francia, decisión que fue seguida por cuestiones estratégicas por Reino Unido, Portugal y España. Hasta entonces en España nos habíamos regido por la hora que actualmente tiene Canarias.
    España, pues, abandonó el huso horario que le correspondía, el mismo que hoy tienen Canarias, Islandia, Irlanda, Portugal y Reino Unido.
    El meridiano de Greenwich, que desde la Conferencia de Washington de 1884 es la referencia a partir de la cual se establecen los husos horarios en todo el mundo, pasa por Castellón, por lo que al oeste de dicho meridiano queda la mayor parte del territorio español y, por ello, el país debería regirse por el huso horario de Greenwich.
    En 1945, tras el fin de la guerra, Portugal y Reino Unido volvieron al huso que tenían antes de ella. Francia no lo hizo, pues gran parte del país se sitúa en el huso central.
    Sin embargo, España, a pesar de su situación con respecto al meridiano cero, no volvió al huso horario anterior a 1942 (GMT+0), sino que se quedó en el huso decidido por Franco (GMT+1). Y así hasta hoy.
    Consecuencia de todo ello es que en España vivimos por delante de la hora solar una hora en invierno y dos en verano, al adelantarse la hora siempre a finales de marzo.
    La jornada la empezamos, por tanto, muy temprano y las tardes se alargan en exceso.
    A ello se añade el hecho de que nuestro clima y las muchas horas de luz de que disponemos hacen que salgamos mucho a la calle. Por ello cenamos muy tarde y dormimos menos de lo necesario.
    Aparte de esta cuestión, los horarios de las televisiones son demenciales. Los telediarios empiezan, salvo honrosas excepciones, a las 21:00 horas, con lo cual el programa posterior (ya en prime time) empieza no antes de las 22:00 horas.
    Sin embargo, en algo se ha avanzado: las series empiezan a tener menos duración (hasta hace poco las españolas doblaban la duración de las estadounidenses) y se avisa ya de cuándo un programa termina antes de las doce de la noche.
    Hemos pasado en pocas generaciones de una televisión de sólo dos canales a (sin exagerar) un modelo de veinte mil canales 365 días al año durante veinticuatro horas, igual que las farmacias de guardia permanente.
    Existe una plataforma por la racionalización de los horarios que demanda, entre otros asuntos, el adelanto del prime time en televisión.
    Además, es necesario un uso más racional de las inversiones en televisión. Las cuotas de pantalla de programas nocturnos, que son mínimas, deben hacer pensar que es absurdo emitir esos programas a horas intempestivas, sobre todo cuando cuestan un dineral a los contribuyentes. La redifusión, procedimiento usual tiempo ha, ni se contempla.
    Y, por último, y con esto acabo, ¿por qué no potenciar programas más baratos como, por ejemplo, un plano fijo de un bosque en diferido? Seguramente será más interesante que las miles de series policiacas con que se nos atosiga continuamente en todas las cadenas.
    Y ya puestos a tener poca audiencia, ¿por qué no planos de nidos de pájaros, los cuales no entienden de horarios y saben, por instinto, que tienen que irse a dormir cuando cae el sol?

miércoles, 13 de mayo de 2015

FOTOGRAFÍAS DE LA LÍNEA DE TREN SEVILLA-UTRERA


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A Jesús Beades, autor de las fotografías que ilustran esta entrada

    Querido lector:

    Como saben quienes me conocen, utilizo el tren de Cercanías Sevilla-Utrera (la línea C1) para llegar a mi centro de destino, sito en Utrera (Sevilla).
    Cada día laborable me dirijo a la estación de Santa Justa para coger el tren que me lleva a mi trabajo.
    La verdad es que hay pocos medios de transporte tan literarios y evocadores como el tren.
    Normalmente voy leyendo la prensa o el libro que llevo en la mochila, uno de los dos o tres que tengo entre manos en ese momento.
    Otras veces me adormilo, sobre todo si es lunes o final de semana.


    Y otras, las más productivas, me quedo maravillado contemplando el paisaje llano e inabarcable del sur sevillano, adornado por el celaje de nubes amenazadoras en invierno y algodonosas, blancas y risueñas en primavera.


    A veces, ante tanta belleza, saco mi cuaderno de notas y empiezo a anotar ideas que surgen en mi cabeza, con el propósito de cazarlas y desarrollarlas más tarde en esta bitácora.


    Una de esas ideas me surgió hace tiempo: la de recoger, en un libro colectivo, textos literarios (fundamentalmente poemas y cuentos) que tuviesen el viaje en tren como hilo conductor y que fuesen acompañados de fotografías, antiguas o actuales, de los trenes, de las vías o de las distintas estaciones del recorrido.
    Incluso llegué a hablar de ello hace tiempo con mi amigo el poeta pirata Ramón Simón, pero el proyecto no llegamos a concretarlo.


    La necesidad de pedir financiación, de buscar editor, de solicitar textos a compañeros escritores son todos ellos trabajos esforzados, y sólo la idea de pensar en esa tarea es obstáculo que me impide iniciar este proyecto, más ambicioso de lo que parecía en su germen. 

 
    Y es que uno se mete en cada fregado sin medir sus propias fuerzas... Chaplin decía que todos somos aficionados: la vida es tan corta que no hay tiempo para más.


    Hace unos días, navegando por Twitter di con el perfil de Jesús Beades, poeta y también docente, con quien he compartido alguna vez el viaje hacia Utrera, ya que él da clase allí.
    En su perfil de Twitter encontré un enlace a su cuenta de Instagram, en la que hallé fotografías suyas del itinerario antedicho que podrían muy bien ilustrar el no-libro del que he hablado.


    Sirvan estas imágenes como ejemplo de lo hermoso que podría ser un libro de fotografías y textos con el ferrocarril y las estaciones de tren como referencia, aunque jamás llegue a concretarse.



miércoles, 6 de mayo de 2015

PUERTAS QUE DAN A VIDAS MISTERIOSAS



   

    En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o blanquinegros, según indiquen las relaciones de parentesco, intercambio, autoridad, representación. Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar por en medio, los habitantes se marchan: las casas se desmontan; quedan sólo los hilos y los soportes de los hilos...

    Italo Calvino: Las ciudades invisibles.


    Puertas detrás de las cuales un hombre escribe en un papel el título de una entrada de blog: PUERTAS QUE DAN A VIDAS MISTERIOSAS...
    Puertas en el plató de una película en blanco y negro de Ernst Lubitsch (en Hollywood, años treinta) en las que el director quería reflejar las puertas de entrada y salida de personajes en las comedias de enredo de los teatros berlineses de su infancia...
    Puertas que ocultan a parejas que hacen ardorosamente el amor, a terroristas que perfeccionan con esmero sus armas, a actores que declaman versos milenarios, a matrimonios que discuten, a madres que amamantan a sus hijos, a meditadores que buscan a Dios en el silencio de la tarde...
    Restos de puertas en las ruinas de casas, preñadas de sol, las cuales, pudorosas, muestran sus viejas paredes al mundo...
    Las puertas esconden las historias más secretas de cada casa: amores, alegrías, penas, miserias, daños, pudores...
    Queremos saber, conocer, qué oculta cada puerta. Saber de otras vidas aparte de la nuestra, la cual ya es sobradamente conocida de nosotros y no nos produce tanto contento como las ajenas.
    Queremos traspasar las puertas. Por eso nos gustan las películas o los libros: porque se nos muestran en ellos otras existencias, habitualmente ocultas tras el muro de las puertas verdaderas.
    Sin embargo, lo curioso es que, en el fondo, muchas veces lo que ansiamos en toda esa búsqueda es encontrar, en esas otras casas, ficticias o reales, a personas o personajes que tengan vidas muy parecidas a la nuestra, de la misma manera que el viajero se encamina hacia otros lugares con idea de constatar que los extranjeros son igual que él mismo.
    La vida humana consiste en traspasar una puerta tras otra en busca de uno mismo.
    Y al final nos espera el misterio de la muerte, la puerta última de la cual conservamos la llave que se nos concedió cuando fuimos engendrados. Quizás detrás de ella esté esperándonos la salvación del reflejo divino o, quizás, nos espere el vacío, la nada más absoluta.
    Aunque, ahora que lo pienso mientras escribo, puede que ambas estancias sean una sola, pues nada somos, de la nada venimos y hacia la nada vamos, y la nada, el vacío, es la forma más perfecta de Dios.
    Hasta entonces, seguiremos viviendo, es decir, abriendo y cerrando puertas. 
 

viernes, 1 de mayo de 2015

TRES TARDES DE TOROS


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Al maestro Manzanares, con toda mi admiración



Quince de abril de 2013:



    «Sé que ese hombre está ahí, pocas filas detrás de la mía. Cada vez que suenan los pasodobles entre toro y toro me vuelvo y me encuentro con sus gafas de sol, que, creo entender, se dirigen hacia mí.
   Siento que probablemente lleva mucho tiempo mirándome, aunque éste habrá sido el primer año en que yo he descubierto su elegante porte de caballero sevillano.
    Su presencia ejerce sobre mí un magnetismo tal que anoche no pude conciliar pronto el sueño como es costumbre en mí.
    Me venía, entremezclada con las escenas de la corrida de ayer, la imagen de su chaqueta celeste, sus patillas de boca de hacha y su pañuelo blanco en el bolsillo.
    Por un hombre así una estaría dispuesta a perder la cabeza y a dejarlo todo por él».




Quince de abril de 2014:



    «Hace un año ella estaba tres filas más abajo y ahora está a mi lado, aquí, en el tendido once de la Maestranza.
    Me costó trabajo (y varios años) el decidirme a acercarme a ella hasta que, finalmente, una tarde del año pasado, al salir de la plaza, con la excusa de un motivo banal y sabiendo que ella también me había echado el ojo, me la llevé a mi terreno.
    Estaba por entonces muy harto de mi mujer, de los hijos, de las rutinas de pareja...
    Mi mujer hizo un drama de nuestra separación, por lo que tuve mucha dificultad para picar al toro, banderillearlo y, finalmente, torearlo.
    Lo que sucedió fue que inmediatamente tuve que torear también el toro de la amante de tres filas más adelante.
    Lidiar con cuernos siempre es complicado.
    Y empiezo a estar harto de mi amante, de los hijos míos y de los de ella, de las rutinas de pareja...».



Quince de abril de 2015:



    Abstraído de la música y de las tertulias taurinas de alrededor, un viejo aficionado disfruta al lado de su nietecita al enseñarle que el momento de mayor emoción para él es el encuentro en la muleta de toro y torero, iluminado por el impresionante y expectante silencio de la plaza.
    Y ajeno a los cambios en los tendidos, el torero, antiguo novelista, borda su faena al fiero toro del tiempo.
    Los relojes se paran en las embestidas de la bestia, embarcadas con temple por el héroe.
    Y no hay entonces para él harturas de mujer ni de hijos ni de rutinas.
    Todo el mundo es en ese instante su muleta, trapo rojo vino con el que parar las manecillas de las horas en busca del pase perfecto, ligado y hondo, que anude su ser con los sueños de torero de su infancia perdida y con la eterna lucha entre el hombre y la naturaleza.
    La estocada final, como el punto final en sus novelas, es entonces ilusión de cierre, de perfección.
    Ajeno a los aplausos de los tendidos, a los dramas de parejas que se rompen o se encuentran, a los imperceptibles cambios de un año a otro sobre los viejos y recalentados ladrillos del coso, él torea, lo que para un torero, es lo mismo que decir que vive.


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