Mis primeros años escolares los cursé en la etapa de Preescolar, en unas aulas que había en el barrio inglés de Bellavista en Riotinto, en las cuales mi tía Lucía era maestra. Recuerdo que en aquellas aulas aprendíamos pronto a leer, de forma que, cuando entrábamos en primero de EGB (Educación General Básica), ya podíamos entender textos completos al tiempo que los leíamos en voz alta. No recuerdo el nombre de aquellas maestras tan amables que nos guiaron por el mundo de las letras y los números, pero les agradezco enormemente su labor de entrega. De aquellos años tengo varios recuerdos. Uno de ellos es el siguiente: para ir hasta Bellavista mis padres me montaban en un autobús con el que aún sueño de vez en cuando. Al bajarme de él una mañana, me caí y me golpeé en la cabeza, pero no le di importancia. Mis padres me castigaron aquella tarde por alguna trastada obligándome a dormir la siesta. Entonces...