Hartmann Volgemut era zapatero, como su padre, como su abuelo... Tenía el taller y la vivienda en la calle Schusterstr ass e de Maguncia. El tiempo entonces tenía una densidad de siglos: todos, excepto los ciegos, contemplaban cómo el agua caía sobre las hojas de los árboles para anunciar el otoño; cómo la luna iba cambiando de forma cada noche; cómo los días se iban sucediendo apaciblemente al ritmo de los martillos y serruchos de los talleres y de las casas de labor. Justo enfrente de la casa del zapatero vivía y tenía su taller un orfebre, un tal Johannes Gutenberg. El humilde zapatero desconocía que, enfrente de su ventana, el platero iría inventando, casi sin ruido, la imprenta de tipos móviles, aquel descubrimiento milagroso que vendría a acelerar y a abaratar el proceso de producción de los libros, aquellos extraños conjuntos de hojas rellenas de palabras. Volgemut murió sin saber qu...