Primera versión (A-B-C) A) M., el escritor, era un verdadero impostor. Como todos los escritores, fingía o engañaba con apariencia de verdad, pero, aparte de los juegos de artificio con que ocultaba su verdadero ser tras miles de palabras con que ensuciaba cientos de páginas cada día, engañaba a todos porque en realidad era la inteligencia artificial la que construía las tramas de sus novelas, los diálogos de sus obras de teatro, los versos de sus poemas. Un día, harto de tanto artificio, tiró a la basura el ordenador portátil, arrancó una hoja de un cuaderno, se armó de un boli BIC negro y empezó a escribir a la antigua usanza: B) Juan H. era un verdadero impostor. Su juego favorito era el de atribuir falsamente historias, inventadas por él, a alguien que le cayese mal. En su infancia y adolescencia, los castigos que recibió por sus mentiras no fueron lo suficientemente ejemplares como para que cejase en su empeño, por lo que entró en la adultez con ansias en...