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Firma de ejemplares de "Cartas de agua".

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HAY QUE PARAR

      A mi querida amiga Anabel Caride    Hace unos años, volviendo del trabajo un día en los tiempos pandémicos del Covid, recibí la noticia de que se iban a celebrar a puerta cerrada unos partidos de baloncesto en silla de ruedas a los que yo quería asistir.    Literalmente me paré en plena calle para leer aquel triste mensaje que me había mandado un viejo amigo de la facultad.    Tanto me paré que aquella parada dio lugar a una serie de textos, publicados en este blog, que vinieron a acabar con una etapa de sequía de escritura en mi vida, motivada por las circunstancias de la peste que aún nos estaba asolando.    Aquellos textos se titularon Y me paré a escribir . ♣    El literato (y especialmente el poeta) es alguien, sensible al mundo, que se para a contemplarlo y, posteriormente, a filtrarlo con sus propias palabras.    Para ello, debe abandonarse a la lentitud, pues la prisa es mala cons...

LA POTSDAMER PLATZ

   Ya no puedo encontrar la Potsdamer Platz . No es esto, no puede ser esto. [...] Aquí no hay nadie a quien puedas preguntar... LA filmografía del cineasta alemán Wim Wenders refleja como pocas la soledad del hombre contemporáneo en el entorno hostil de la ciudad.    Es el tema central en Pari s, Texas (1984), donde se abordan las consecuencias de la terrible crisis de una pareja , separada hace años, que tiene un hijo recogido en casa de unos familiares ; en El cielo sobre Berlín (1987), película en la que dos ángeles observan las penalidades y miserias de los habitantes del Berlín previo a la caída del Muro, o en Perfect Days (2023), filme en el que el protagonista es el limpiador de unos servicios públicos de Tok i o , quien intenta vivir una vida sencilla , en armonía con la naturaleza , en medio del estrépito de la capital nipona .    E n El cielo sobre Berlí n (uno de cuyos guionistas fue Peter Handke, escritor que ganó el Premio Nob...

EL ANDARÍN

         Tenía que caminar. Había ido posponiendo esa necesidad, pero esta vez se había convertido finalmente en una urgencia. Sus cada vez más frecuentes achaques lo habían llevado a las consultas de varios especialistas que habían concluido con la misma frase: "Tiene usted que moverse".    Hacía mucho tiempo que no ponía en marcha la vieja maquinaria de su cuerpo, pero no quedaba otra. La lista de las dolencias que ya empezaban a cercarlo no admitía ninguna vacilación.    Así que, un buen día, salió a la calle con una equipación de andarín dispuesto a dejar quilómetros atrás.    Al principio le costó. Decidió incluso comprarse un perro para tener la obligación de sacarlo a pasear aun en los días más desapacibles del año.    Acostumbrado durante años a pasar horas y horas de su vida de jubilado prematuro bebiendo, escribiendo o leyendo un libro tras otro entre las cuatro paredes de su loft de soltero, descubrió en s...

EL ESTILO RIOTINTO

HACE ya varias semanas de lo que voy a contar (aunque en realidad no pasó nada apenas reseñable).    Era un viernes de septiembre y aún hacía mucho calor en la ciudad, por lo que mi mujer y yo decidimos pasar el fin de semana en la playa.    En una gasolinera cercana a nuestro destino, cuando caía la tarde, paramos a repostar combustible.     Entré en la tienda y al momento me salí de la fila, porque había localizado la leche.    Cuando volví al mostrador ya no había nadie en cola, así que le presenté al dependiente un cartón para que me lo cobrara junto con el repostaje. Iniciamos él y yo el breve diálogo cortés habitual.    En ese momento entró un joven extranjero en la gasolinera. Parecía por su acento y por su aspecto que era magrebí.    Amablemente pidió poder rellenar una botella de agua. Solo eso. Llenar una botella con agua de la fuente.    El dependiente dejó el tono amable que había in...

EL VECINO DEL PLATERO

       Hartmann Volgemut era zapatero, como su padre, como su abuelo...    Tenía el taller y la vivienda en la calle Schusterstr ass e de Maguncia.    El tiempo entonces tenía una densidad de siglos: todos, excepto los ciegos, contemplaban cómo el agua caía sobre las hojas de los árboles para anunciar el otoño; cómo la luna iba cambiando de forma cada noche; cómo los días se iban sucediendo apaciblemente al ritmo de los martillos y serruchos de los talleres y de las casas de labor.    Justo enfrente de la casa del zapatero vivía y tenía su taller un orfebre, un tal Johannes Gutenberg.    El humilde zapatero desconocía que, enfrente de su ventana, el platero iría inventando, casi sin ruido, la imprenta de tipos móviles, aquel descubrimiento milagroso que vendría a acelerar y a abaratar el proceso de producción de los libros, aquellos extraños conjuntos de hojas rellenas de palabras.    Volgemut murió sin saber qu...

LIBROS DE AUTOBÚS Y DE MESITA DE NOCHE

      A mis amigos Luis  y Puri, con todo mi cariño    Estimados lectores:    Me gustaría hablarles de dos tipos de lecturas: los libros de mesita de noche y los de autobús.    Considero que si una persona ha llegado al culmen de su pasión libresca, puede perfectamente ir alternando libros densos (de ensayo, de filosofía, biografías, memorias, libros de historia, de ciencia, etcétera) con otros mucho más ligeros (novelas, cuentos, teatro, poesía...) en una variación en el mismo día entre libros de mesita de noche, que requieren mente reposada y silencio, y libros de transporte público, cuya lectura es compatible con los frenazos, las conversaciones en voz alta y los pisotones que son propios de dichos desplazamientos acelerados.    Comparto con ustedes mis últimos libros de mesita de noche: Los diálogos de Jorge Luis Borges y Osvaldo Ferrari, conjunto de diálogos radiofónicos entre dichos escritores arge...