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LA POTSDAMER PLATZ

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EL ANDARÍN

         Tenía que caminar. Había ido posponiendo esa necesidad, pero esta vez se había convertido finalmente en una urgencia. Sus cada vez más frecuentes achaques lo habían llevado a las consultas de varios especialistas que habían concluido con la misma frase: "Tiene usted que moverse".    Hacía mucho tiempo que no ponía en marcha la vieja maquinaria de su cuerpo, pero no quedaba otra. La lista de las dolencias que ya empezaban a cercarlo no admitía ninguna vacilación.    Así que, un buen día, salió a la calle con una equipación de andarín dispuesto a dejar quilómetros atrás.    Al principio le costó. Decidió incluso comprarse un perro para tener la obligación de sacarlo a pasear aun en los días más desapacibles del año.    Acostumbrado durante años a pasar horas y horas de su vida de jubilado prematuro bebiendo, escribiendo o leyendo un libro tras otro entre las cuatro paredes de su loft de soltero, descubrió en s...

EL ESTILO RIOTINTO

HACE ya varias semanas de lo que voy a contar (aunque en realidad no pasó nada apenas reseñable).    Era un viernes de septiembre y aún hacía mucho calor en la ciudad, por lo que mi mujer y yo decidimos pasar el fin de semana en la playa.    En una gasolinera cercana a nuestro destino, cuando caía la tarde, paramos a repostar combustible.     Entré en la tienda y al momento me salí de la fila, porque había localizado la leche.    Cuando volví al mostrador ya no había nadie en cola, así que le presenté al dependiente un cartón para que me lo cobrara junto con el repostaje. Iniciamos él y yo el breve diálogo cortés habitual.    En ese momento entró un joven extranjero en la gasolinera. Parecía por su acento y por su aspecto que era magrebí.    Amablemente pidió poder rellenar una botella de agua. Solo eso. Llenar una botella con agua de la fuente.    El dependiente dejó el tono amable que había in...

EL VECINO DEL PLATERO

       Hartmann Volgemut era zapatero, como su padre, como su abuelo...    Tenía el taller y la vivienda en la calle Schusterstr ass e de Maguncia.    El tiempo entonces tenía una densidad de siglos: todos, excepto los ciegos, contemplaban cómo el agua caía sobre las hojas de los árboles para anunciar el otoño; cómo la luna iba cambiando de forma cada noche; cómo los días se iban sucediendo apaciblemente al ritmo de los martillos y serruchos de los talleres y de las casas de labor.    Justo enfrente de la casa del zapatero vivía y tenía su taller un orfebre, un tal Johannes Gutenberg.    El humilde zapatero desconocía que, enfrente de su ventana, el platero iría inventando, casi sin ruido, la imprenta de tipos móviles, aquel descubrimiento milagroso que vendría a acelerar y a abaratar el proceso de producción de los libros, aquellos extraños conjuntos de hojas rellenas de palabras.    Volgemut murió sin saber qu...

LIBROS DE AUTOBÚS Y DE MESITA DE NOCHE

      A mis amigos Luis  y Puri, con todo mi cariño    Estimados lectores:    Me gustaría hablarles de dos tipos de lecturas: los libros de mesita de noche y los de autobús.    Considero que si una persona ha llegado al culmen de su pasión libresca, puede perfectamente ir alternando libros densos (de ensayo, de filosofía, biografías, memorias, libros de historia, de ciencia, etcétera) con otros mucho más ligeros (novelas, cuentos, teatro, poesía...) en una variación en el mismo día entre libros de mesita de noche, que requieren mente reposada y silencio, y libros de transporte público, cuya lectura es compatible con los frenazos, las conversaciones en voz alta y los pisotones que son propios de dichos desplazamientos acelerados.    Comparto con ustedes mis últimos libros de mesita de noche: Los diálogos de Jorge Luis Borges y Osvaldo Ferrari, conjunto de diálogos radiofónicos entre dichos escritores arge...

EXPRESIONES DE AMOR

   Ajo, ajo, el nene bueno de su mamá...; mira, un guagua, sí, es grande, muy grande; venga, no llores, lo vas a pasar muy bien en el cole; esos niños no saben lo bueno que tú eres; no llegues tarde, y llévate la sudadera, adiós; creo que le has caído muy bien a mi padre; te quiero; hay que ponerle un poquito de cebolla; no llores; ¿te quieres casar conmigo?; sí, puede decirse que ya tengo trabajo; vas a ser padre; ajo, ajo, el nene bueno de su mamá...; abrígate en el cine, adiós; ¿cuándo te jubilas? ¡Mañana ya! Pero si fue ayer cuando...; se murió mi madre, gracias, sí, fue hace un mes; ¿mi hija? De Erasmus en Estocolmo; sí, he ido al médico, un dolorcillo de nada, pero quería asegurarme....     La vida: sucesión de actos de amor en forma de palabras.    Ajo, el nene bueno. ¿Dónde está el nene bueno?    Con su Madre. 

NACIERON, VIVIERON O PASARON POR SEVILLA

          Queridos lectores:     M e ha llega do la noticia de la publicación del libro N acieron , vivieron o pasaron por S evill a. H istorias de vida (E ditorial U niversidad de S evilla , colección C iencia al alcance ).     E s un libro colectivo coordinado por M aría del R osario Martín ez Nav arro y Eduardo del C ampo C ortés , en el que sus autores , profesores e investigadores de la U niversidad de S evilla , plasman las biografías de escritores, músicos o médicos más o menos conocidos que tuvieron vinculación con la ciudad.    El libro sigue un aproximado orden cronológico desde la época andalusí hasta la Sevilla del guitarrista Antonio de Osuna.      Pasan por sus páginas biografías como las de los Abenzoar ( médicos andalusíes ) , Cristóbal de Morales, George Eliot , Manuel Fernández y González, Bécquer , J ea n Cocteau, Arthur K oe s t ler , etc .    ...