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Mostrando las entradas etiquetadas como Camino de la naturaleza

EL CAMINO DEL ZUMAJO

       Hay varios senderos para llegar al pantano del Zumajo, pero a mí el que más me gusta parte de la casa de mis padres en Minas de Riotinto.      Es un camino rojizo y pedregoso, lleno de fragmentos de cuarzo y de pizarra.      No es una senda larga, pero sí exigente, sobre todo a la vuelta, debido a la subida y a lo inestable del terreno.      Pasado el primer huerto, a la izquierda, poco después de iniciar el camino de bajada, nos sorprendía siempre la visión de un prado verde con vacas alfombrado con las estrellas blancas de las margaritas.      De pequeños, mi hermano y yo recorríamos aquellas trochas con mi abuelo Manuel en busca de palmitos. Él nos enseñó la forma de extraer el corazón de la planta, que es la parte más sabrosa. Es una operación de mucho trabajo en la que hay que dirigir muy bien los golpes dados con el sacho.      A ambos lad...

LAS SENDAS DE FUENTEHERIDOS

       Yo era un niño entonces, un crío flaco y enfermizo amante de los libros y de las películas que echaban los dos únicos canales de televisión que había entonces.      Padecía, entre otras enfermedades, de asma y por ello el médico les aconsejó a mis padres que yo debía respirar aire puro.      Unos tíos míos, primos de mi madre, tenían una casa en la sierra de Huelva, en el pueblo de Fuenteheridos, al lado de la entonces ruinosa plaza de toros de la localidad. Mis tíos se ofrecieron a dejarnos su casa una semana que, creo recordar, fue la de las vacaciones de Semana Santa. De modo que allí me instalé con mis abuelos maternos, en uno de los momentos más felices de mi vida. Por las mañanas, mi abuelo Manuel y yo salíamos por los alrededores del pueblo para buscar plantas aromáticas. Mi abuelo me enseñaba los distintos nombres de las hierbas de aquella variopinta flora silvestre: poleo, romero, jazmín, siempr...