Echo en falta, ya que no en los prólogos (debido a la escasez de dicho recurso) sí en las últimas páginas de muchas novelas contemporáneas si no moralejas finales al estilo de las que rematan las fábulas de Esopo, al menos conclusiones que muestren a las claras qué diantres han querido plasmar sus autores con toda su palabrería narrativa. Sí, señores escribidores: no viene mal de vez en cuando dejar de lado el fingimiento y enseñar las cartas que siempre se reservan y no muestran ni siquiera en el final del juego novelístico. Echa uno en falta, por ejemplo, frases del tipo "quería con esta novela reflejar el final de la era de las utopías" o "deseaba denunciar la crisis del sistema educativo actual". Sé que son frases solemnes con olor a rancio academicismo, pero estoy seguro de que en más de un caso guiarían al lector en la relectura mental de las páginas ya exploradas. CONCLUSIÓN DE ESTA ENTRADA DE BLOG : Pienso que lo...