El veraneo de siempre, de toda la vida: la estancia en una zona de la costa de Huelva, a treinta seis grados, cincuenta y nueve minutos y treinta y seis segundos Norte de latitud y a siete grados, dos minutos y cincuenta y nueve segundos Oeste de longitud. Toda una vida, en verano, en torno a una estrecha franja costera y a su prolongación, siempre andando, hacia el interior (el supermercado, la farmacia, la ferretería...). Siempre algo que comprar, algo que curar, algo que arreglar... La brisa de poniente, que mueve las ramas de los pinos, trae humedad, yodo, sal y frescor a los cuerpos, agotados por la lucha diaria del resto del año. Al llegar, sorpresas, no siempre agradables: para empezar, la lista de los que se fueron a la eternidad en el curso que acaba de concluir. "¿Te has enterado? Me lo dijo ayer Manolo". Manolo (Manuel), Julio, Teresa, Carmen... S...