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FOTOGRAFÍAS ANTIGUAS DE LA SEMANA SANTA DE SEVILLA

    DENEGACIÓN Y AUSENCIA DE LA HISTORIA   La Semana Santa no había existido nunca. Es cierto que se celebró otros años. Pero auténtica existencia no tiene hasta este Domingo de Ramos. Las otras Semanas Santas pertenecen a la Historia, es decir, al recuerdo. Y toda memoria se va, desaparece con su cauda de tiempos y acontecimientos, ante el hecho sencillo de salir los nazarenos a la calle. La Semana Santa surge en resurrección de milagro, que olvidan referencias y avatares. Por eso la Semana Santa es incapaz de filosofía e historia. En estos días no se razona. Se siente nada más. Se vive y no se recuerda. La Semana Santa no ha existido hasta ahora mismo. Queda lejana toda cuestión previa. Inútil buscarle raíces teológicas o tubérculos históricos. Nace la Semana Santa en sí, para sí y por sí. Es autóctona, autónoma y automática. Nace y crece como una planta. Dura siete días y en este tiempo germina, levanta el tallo, florece, fructifica y grana. Acaba finalme...

GREGUERÍAS Y GOLLERÍAS DE RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

  gollería De or. inc. 1.  f.  Manjar exquisito y delicado. 2.  f. coloq.  Delicadeza, superfluidad.   ( Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española, versión 23.4)             En la entrada de la semana pasada hablamos del banquete-homenaje a don Nadie en el café de Pombo de Madrid en mayo de 1922, organizado por la tertulia radicada en dicho café. Hoy necesariamente hemos de escribir sobre el genial fundador y mantenedor de dicha reunión semanal de “modernistas”, como se nombraba entonces a los artistas de vanguardia. Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888-Buenos Aires, 1963) o simplemente Ramón, es uno de los escritores más sorprendentes del siglo XX por su original obra literaria, que participa de muchos géneros –novela, teatro, ensayo, biografía...- y por las andanzas de una vida viajera, bohemia y surrealista que ha logrado eclipsar en ocasiones la fama de sus escr...

EL ESTILO RIOTINTO

HACE ya varias semanas de lo que voy a contar (aunque en realidad no pasó nada apenas reseñable).    Era un viernes de septiembre y aún hacía mucho calor en la ciudad, por lo que mi mujer y yo decidimos pasar el fin de semana en la playa.    En una gasolinera cercana a nuestro destino, cuando caía la tarde, paramos a repostar combustible.     Entré en la tienda y al momento me salí de la fila, porque había localizado la leche.    Cuando volví al mostrador ya no había nadie en cola, así que le presenté al dependiente un cartón para que me lo cobrara junto con el repostaje. Iniciamos él y yo el breve diálogo cortés habitual.    En ese momento entró un joven extranjero en la gasolinera. Parecía por su acento y por su aspecto que era magrebí.    Amablemente pidió poder rellenar una botella de agua. Solo eso. Llenar una botella con agua de la fuente.    El dependiente dejó el tono amable que había in...